Javi Campo

La campana de «El Carmen»

Cuando comienzas una investigación se te abre un mundo, de inicio, desconocido. Nunca sabes lo que te vas a encontrar, ni siquiera si vas a dar con algo válido que complete, con rigor, la historia, desconoces las dificultades que te vas a encontrar y si, al final, vas a dar con la tecla que te lleve hasta un final feliz. El desarrollarla, darle forma para trasladar tus averiguaciones a los demás ya es cuestión de la habilidad literaria que tengas. archivo_1996_06.pdf (agustinosvalladolid.es)

El pasado 16 de Julio, festividad de «El Carmen«, acompañé al órgano a mi querido coro «Biotz-Alai» en la Misa solemne que en la Iglesia  con esa advocación dirigen los P.P. Agustinos en Neguri. Al finalizar el acto religioso, me fijé que en el jardín que la rodea había un elemento que no estaba en años anteriores. Allí había, hay, una campana sostenida por sendos brazos de hierro y acero. En el lateral, una placa en bronce indica que es una «campana original de la torre» de dicha Iglesia e indica dos fechas «1910-2020«, la primera señala el año de la inauguración del templo y la segunda la fecha en que, arriada del campanario, a alguien, religioso de la citada orden o seglar de los que en los dos últimos años han estado rehabilitando la fachada, se le ocurrió disponerla de esta guisa para contemplación de todo paseante que se acerque por allí y le entre la curiosidad de saber más sobre ella.

Lo que me dicen los religiosos es que, al efectuar la rehabilitación de la torre y ver que la campana no estaba operativa desde hace ya unos cuantos años, se decidió retirarla de su lugar habitual pero mantenerla por constituir un activo de la comunidad y un trozo de su historia. La solución que le han dado me parece estupenda tanto por el enfoque que le han dado como por el lugar elegido, a la vista de toda persona que pase por el lugar.

En la campana se indica que está fundida en el año 1906 y al otro lado que está donada y, yo diría que también realizada por IGNACIO DE YTUARTE SOLOZABAL, nacido en Markina el 15/7/1860, casado con Teresa Venancia Aguirre Guerrikagoitia el 11/10/1888 en Etxebarría y tuvieron 5 hijos aunque uno falleció tristemente a los 16 días de nacer.

Ignacio de Ytuarte fundó en la calle Castaños de Bilbao, justo detrás de Huertas de la Villa y paralela al Campo Volantín, lugar donde se iba aposentando la nueva burguesía bilbaína que salía huyendo del Casco Viejo y como paso previo al salto hacia «la ciudad de invierno», una fundición en el año 1887 (Fundiciones Ytuarte S.A.) que se mantuvo hasta los años 60 del pasado siglo gracias a sus herederos y descendientes una vez fallecido. Yo, que era del barrio y era uno de los pasos obligados para ir al Colegio de «las italianas», conocí la empresa que despertó mi curiosidad por su llamativa actividad para un niño (el fuego siempre ha sido un imán para los niños) cuando la llevaba Lázaro Ytuarte Aguirre, hijo del anterior.

El asentamiento progresivo de un núcleo de población en Las Arenas y un poco más tarde en Neguri cuyos terrenos provenían de la desamortización de los bienes municipales en 1894, propició que varios vecinos asentados en la Vila de Bilbao adquiriesen “el monte erial y argomal de Aiboa” de 440.000 m2 al precio de 104.500 pesetas. Estos terrenos de la finca Aiboa  le fueron comprados a Miguel Antonio Vitoria y Echevarría, acuciado por las deudas, por un grupo de particulares que formaron un “pool” más que una sociedad constituida, asociados para esta operación, que eran Ignacio Ituarte, Mathías Romo (personaje que dá nombre al barrio de Romo), Francisco Irigoyen, los tres medianos empresarios procedentes de Bilbao, y Francisco Ciriaco de Menchaca, antiguo Maestro de obras del Municipio de Getxo. Cuando se ven y leen las listas de compradores de las distintas parcelas se puede vislumbrar que estos nombres no encajan, que parece que están de sobra porque no son del mismo nivel económico, tienen poderío pero están un escalón por debajo de otros adquirentes de terrenos desamortizados, ni siquiera se supo, al principio, cuáles pudieran ser sus intenciones.  Ocho años después, tras ampliar su apuesta con tres fincas colindantes y vender unas porciones marginales, enajenan los terrenos por más de tres veces lo pagado el 29/12/1902, al entente Jose I. Amann, Enrique Aresti y Valentín Gorbeña.

El industrial Ignacio de Ytuarte llegó a ser, por elección, Tte. de Alcalde de Bilbao (1904-1905) llevando el distrito de Bilbao la Vieja, formó parte de la Comisión Permanente del Gobierno Interior, del Plan de Obras Municipales y del Ensanche de la Villa.

Aunque no se dedicaba precisamente a fundir campanas, sino a hacer y vender «Engrasadores diversos», «Válvulas de asiento», «Arietes hidráulicos», «Silbatos para vapor y aire»… en sus inicios, como era un hombre muy religioso además de generoso, quiso fundir una campana que, en principio iba a ser para la Parroquia de San José que los P.P.Agustinos estaban erigiendo en la Plaza del mismo nombre en Bilbao. Los primeros años de ambas Parroquias, la de San José y la del Carmen de Neguri, formaron una única comunidad, por lo que decidieron que esta campana pasase a formar parte del campanario de esta última.

Además de la ornamentación típica de la campana con sus resaltes del Cristo Crucificado o de los racimos y zarcillos de uva, hay una inscripción en «latín macarrónico» que dice «SANTA MARIA ORA POR NOBIS». No se le podía pedir al operario que, además de saber fundir campanas, fuese un experto en la maravillosa «lengua muerta» que es el latín. La frase correcta sería «SANCTA MARIA ORA PRO NOBIS».

 

Detalle del fundidor y donante.

 

Plataforma en el jardín. Bienvenida sea y que dure, al menos, otros 115 años.

Javi

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Sobre mí

«El que haya elegido Getxo para vivir, siempre tendrá la sensación de haber elegido bien».

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