Javi Campo

¿Un crucero por el Rhin?

Desde el mismo momento en que te planteas salir de vacaciones, comienzan los dilemas que año tras año tienes que ir despejando. Un mundo de posibilidades se abren ante ti. ¿Playa?¿Montaña? ¿Extranjero? ¿Nacional? ¿Cerca de casa?¿De relax? ¿Cultural? ¿Con niños? ¿Solos los dos? ¿Con tu mascota? ¿A un país cercano? ¿A uno que sea exótico? ¿De cuánto dinero dispongo? ¿Cuánto dinero estoy dispuesto a gastarme? ¿En qué me desplazo? ¿Tren, avión, barco, bicicleta, andando? Y la pregunta que considero básica y ya te la vas haciendo cuando quedan todavía meses: ¿Cuándo me voy de vacaciones? ¿Cuál es la mejor época teniendo en cuenta mi situación personal?

Por supuesto que todo esto está supeditado a si estás en activo y tienes que ponerte de acuerdo con tu empresa en las fechas más adecuadas, o si estás ya en situación pasiva, es decir, jubilado y no tienes que pedir permiso a nadie, sólo es cuestión de ponerte de acuerdo con tu “parienta” o «pariente». Por supuesto que tiene su importancia la edad que tengas, razón que hay que tener muy en cuenta aunque alguno de los que ya superan una venerable edad, se sigan considerando unos jovenzuelos que pueden con lo mismo que cuando tenían 30 o 40 años. Y alguno hay que su buen estado de forma le permite hacer cosas que al común de los mortales ya nos está vedado.
Nosotros veníamos de un precioso viaje por el Egipto más milenario, lo que nos había supuesto viajes interminables en autobús por el desierto si queríamos disfrutar de todo lo mucho que hay que ver en ese país, además de las subidas y bajadas a pirámides, mastabas, criptas funerarias, templos interminables, sólo endulzados por los días de travesía fluvial por el Nilo.
Por ello, nuestro planteamiento para el siguiente viaje tuvo que ser “viaje tranquilo, sin muchos desplazamientos, país moderno pero con historia”. Y la propuesta, una vez más, de nuestra asociación de jubilados junto con la incomparable María de Viajes Barceló, nos encantó desde el primer momento.
Un Crucero fluvial por el río Rhin, en principio, nos satisfacía plenamente. Desplazamientos nocturnos mientras nosotros reposábamos, un país del que conocíamos una parte pero no la del recorrido propuesto, paisajes dignos de ser disfrutados sin prisas, con poco esfuerzo, una oferta turística muy interesante, buena comida y una bebida apetecible. Todo se ajustaba como un guante a lo que queríamos. Y nos apuntamos con la seguridad de que sería un viaje inolvidable.
Pero la naturaleza había previsto otra cosa que ni siquiera María pudo prever ni, por supuesto, solucionar. La sequía que sufre Europa ya se apreciaba incluso desde el espacio. Zonas que antes se veían verdes a vista de pájaro ahora están teñidas de color marrón. Así lo muestran las fotografías tomadas por los satélites de la Unión Europea, unas imágenes que son el reflejo de lo que dicen las matemáticas: la mitad del territorio de la Unión Europa (el 47%) tiene activada la situación de ‘Aviso’ y otro quinto (17%) está en situación de ‘Alerta’. Estos eran los datos denunciados el día antes de nuestra partida rumbo al aeropuerto de Francfurt.
Esto viene a cuento porque la falta de agua de lluvia que aqueja a toda Europa, también afecta al comercio fluvial que habitualmente se realiza por el río Rhin en Alemania. El bajo nivel del agua de este río, que es todo un símbolo en el país alemán aunque atraviesa seis países y que es una de las vías fluviales más transitadas del mundo, ha hecho que se interrumpa el tráfico de mercancías en algunos tramos de éste. La estadística histórica de datos muestra que el Rhin muere de sed ya que el caudal se encuentra en mínimos si tomamos como referencia los últimos 20 años, y sugieren los expertos que podría proseguir su declive en las semanas venideras. A pesar de ello, las últimas noticias que nos llegan es que después de haber llovido los pasados días, el Rhin “ha revivido” un tanto aunque se espera que vuelva a bajar aunque no hasta los niveles anteriores. Hay un indicador muy visual de lo que está sucediendo con la sequía en Alemania y es que están quedando al descubierto las conocidas “piedras del hambre” (hungerstein en alemán), pétreos custodios del lugar. Estas son, como su propio nombre indica, grandes piedras que se vuelven visibles cuando el nivel del agua está muy bajo y que advierten, con sus inscripciones grabadas manualmente, de la probabilidad de hambruna y grandes penurias si eso sucede, e incluso algunas conservan inscripciones que hicieron en ellas los ciudadanos de siglos pasados cuando había un nivel mínimo en sus ríos y la situación era parecida a la actual.
El temor a quedarnos en tierra por no poder salir a navegar los cruceros, aunque su calado sea exiguo, persistía y sólo nos quedaba hacer rogativas a “San Expedito” para que cayese más agua antes de nuestra llegada y el viaje estuviese ausente de incidencias.
Sería muy largo y prolijo describir las sensaciones sentidas durante todo el trayecto por Maguncia, Colonia, Bonn, Linz and Rheim, Cochem (leer Cogen), Tréveris, Luxemburgo, Coblenza y pueblos como Berkanstel-Kues, Traben-Trarbach, Rüdesheim y otros de igual belleza a ambas márgenes del Mosela. El lugar es incomparable, una maravilla, las travesías diurnas presenciando, admirando y disfrutando de ambas riberas del río como si estuvieses viendo una película, sus pueblos de postal, sus castillos de ensueño, sus calles silenciosas y sin tráfico rodado, sin masificaciones, con una organización casi perfecta y unos elementos (los guías) puestos a nuestra disposición por la Agencia sin parangón. Viaje apacible y grato, sin circunstancias extrañas ni estridencias, relajado, resultón, con mucho que aprender de todos los lugares por los que hemos pasado y visitado con especial mención a las ciudades donde nacieron Beethoven o Karl Marx por ser personajes mundialmente conocidos.

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Una de las más famosas y quizá la más elegante cervecera de Colonia.

Para las personas que me lean y que esto les pueda servir para decidirse, les dejo mis conclusiones:
El Crucero M/S Charles Dickens: Si hemos dejado constancia, con fotos, de este barco es porque resulta muy fácil su descripción. Sería sencillo decir simplemente que es un barco de lujo o, más bien, que es un lujo de barco. La naviera se ha esmerado en dotar a este barco de una atmósfera que combina un gusto exquisito a fuer de discreto, con un estilo y elegancia del más alto nivel. Aunque visto desde el exterior no lo parezca, es excepcionalmente espacioso desde el vestíbulo que se ve reluciente y lleno de una luz natural que penetra por las puertas de ambos lados, babor y estribor, hasta las cabinas o camarotes, perfectamente dotados de todos los elementos de un hotel superior y unos ventanales enormes para el disfrute de la naturaleza que se nos ofrecía a la vista. Una vez en su interior la limpieza es extrema, el diseño es muy equilibrado, utilizando maderas nobles, latón reluciente, cobre pulido, vidrio brillante y cristaleras impolutas. Está perfectamente iluminado, incluido su exterior y ha sido decorado de manera imaginativa con colores colocados de manera armoniosa, de manera que crea una atmósfera serena, relajante, todo pensado para la comodidad del viajero. Hemos estado muy a gusto.

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Estado actual de la fachada de la casa donde se presume que nació Beethoven en Bonn

Organización: No es fácil organizar un viaje de estas características y que todo salga a la perfección. Siempre habrá algún suceso que rompa la monotonía o que nos haga salir de la inercia viajera. En este caso, salvo el cambio de rumbo obligado, puedo asegurar que todo ha ido perfecto, beneficiados por los anuncios que anticipaban que los cruceros iban a tener que parar por la falta de caudal en el río Rhin, y por otro lado, en que el pasaje haya sido muy inferior al máximo que podía albergar el crucero. De 144 plazas estando al completo, hemos viajado 86.


                                                    Típica plaza renana en la ciudad de Linz am Rhein

Servicio: Tanto el servicio del M/S Charles Dickens como los de Catai han estado de 10. Ninguna queja por nuestra parte. Todos han trabajado para hacernos la estancia lo más agradable posible y lo han conseguido. La comida, tanto la del “buffet” como la servida en mesa ha sido variada y bien condimentada. Hemos comido a gusto, y el bar del Salón Panorámico siempre ha estado correctamente atendido a pesar de la barrera del idioma con alguno de los empleados.

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           Vista de Cochem con su castillo Reichsburg desde el crucero M/S Charles Dickens

Pasaje: Es normal que en esta clase de viajes se venga con un grupo más o menos numeroso que hacen piña. En este viaje se ha visto muy claramente esto, pero además se ha podido percibir una NO COMUNICACIÓN entre las personas que proveníamos de BILBAO y los que procedían de BARCELONA y otros lugares del Sur. El comportamiento ha sido excelente en todos los casos aunque se nota, en ocasiones, la procedencia de cada cual por el ruido que generan y generamos. No ha habido comunicación, cada grupo ha ido a lo suyo, aunque la convivencia ha sido buena, en general, desde el respeto mutuo.

                                   La “Porta Nigra” de Tréveris.
Alternativa: Y esta es la “madre del cordero”. ¿Fue correcta la decisión de cambiar la ruta prefijada, aceptada y pagada por todos? Las noticias que se anunciaban por GOOGLE decían que otros cruceros estaban saliendo desde Strasburgo sin problemas, es decir, en sentido contrario al que deberíamos haber llevado nosotros. A pesar de esto, vamos a darle un voto de confianza al Capitán, que tendría más, mejores y puntuales noticias sobre el caudal del río en su parte alta, por lo que muy a su y nuestro pesar, tuvo que tomar la decisión de cambiar la ruta por el Rhin a la ruta del Mosela.

La casa donde nació Karl Marx en Tréveris

Otra cuestión es preguntarnos si ganamos o perdimos con el cambio. Parece obvio, si valoramos ambas alternativas, que hemos perdido y por goleada. Esto no quiere decir que lo que hemos visto no haya merecido la pena, sino que lo que no hemos visto y estaba previsto ver tiene una relevancia mucho mayor desde el punto de vista histórico, arquitectónico y cultural y por lo tanto, turístico. No se puede comparar lo que nos hemos perdido; lugares como Heidelberg, Espira, Estrasburgo o Colmar con Bernkastel-Kues, Traben-Trarbach o incluso Luxemburgo aunque hayamos disfrutado de estos parajes como se merecen por lo mucho que ofrecen, el vino blanco Riesling, por ejemplo. Nuestros guías han ayudado mucho a que nos olvidásemos del itinerario inicial para centrarnos en lo que teníamos delante.
En definitiva, una experiencia más, inolvidable. El recorrer lo más hermoso de una parte de Francia y Alemania a través de las corrientes del Rhin y de su afluente el Mosela. Vibrar y quedarte extasiado ante tanta belleza, entre nuevas sensaciones. Sentir la brisa leve en tu cara, admirar sus paisajes de ensueño, ciudades y pueblos cargados de encanto e historia. La naturaleza en todo su esplendor. Los viñedos en toda su magnificencia con la uva en su plenitud y a punto de ser vendimiada en las laderas de ambas márgenes. Dormir en un hotel flotante al vaivén mínimo de las aguas de un río, sin agitación, levemente, sin ruidos. Ambiente ideal de un crucero fluvial donde crece un romance inolvidable por este tipo de turismo en el que posiblemente volveremos a encontrarnos.

Para todos aquellos que quieran utilizar sus vacaciones como descanso y no para volver al trabajo estresados, les recomiendo un crucero fluvial de estas características. Harán turismo de la manera más relajada posible y disfrutarán plenamente del itinerario elegido.

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                                 M/S Charles Dickens.- Nuestro camarote, el primero por estribor
No me puedo abstraer de mencionar un detalle que demuestra que nuestro orgullo de bilbaínos está bien fundamentado, que llamamos la atención allí por donde pasamos gracias a nuestro buen comportamiento y que dejamos huella desde los que nos han precedido hasta los que vendrán en los siglos venideros.

                           Un descubrimiento en esta ciudad de Maguncia. Bilbao en su memoria.
En nuestro paseo por esta ciudad de Maguncia tuvimos la oportunidad de descubrir este singular indicador de direcciones y distancia hasta de seis lugares diseminados por el mundo, donde no está reflejado ni Madrid, ni Barcelona, ni Sevilla, ni Valencia, ya que, como no podía ser de otra manera, destaca BILBAO (La Rioja 1.136 km.) a la altura de ciudades como Burdeos, Adelaida, Oporto, Mendoza o Valparaiso. Es un misterio el porqué han unido nuestro “bocho” con la célebre región vinícola riojana, porque es evidente esa coincidencia con el resto de ciudades señaladas. Todas ellas son famosas regiones vitivinícolas a nivel mundial como la propia Maguncia. Incluso ya los romanos que pasaron por aquí sabían de la importancia y relevancia que iba a tener la capital bilbaína mil años después de su estancia por aquellos pagos y conocían los caldos de La Rioja. Preguntados los guías sobre esta cuestión dieron la callada por respuesta ya que no sabían la razón de su ubicación precisamente allí, incluso ni siquiera se habían fijado en este indicador en sus múltiples paseos con otros grupos.

Sólo nos quedaba sentirnos orgullosos de nuestra procedencia, destacada por las autoridades alemanas de esta ciudad y agradecidos por ello. Quizá algún turista llegado de recónditos lugares haya preguntado: Pero ¿dónde está Bilbao? Y le haya entrado el gusanillo de conocer nuestra ciudad al indagar y conocer lo que les ofrece nuestra villa. ¡Bienvenido sea!


                        Nuestros tres guías. Un trabajo perfecto. Siempre os estaremos agradecidos

Hay un lugar en el Mundo donde la paz se respira, las postales antiguas se hacen reales, los castillos de cuento existen y donde sientes que te has transportado a un cuento del que no quieres despertar.
Hay un lugar en el Mundo que nunca olvidaré y al que regresaré siempre cuando mire las fotos y cuando con el paso de los años,  mirando atrás, me sienta un privilegiado por haber estado allí …

 

 

Javi

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Sobre mí

«El que haya elegido Getxo para vivir, siempre tendrá la sensación de haber elegido bien».

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