Javi Campo

Los malakates de Getxo

Cuando hace ya 48 años vine a vivir a Getxo lo hice muy cerca de lo que se da en llamar popularmente "Parque del Malakate". Pronto comencé a indagar y descubrir lo que de interesante había por los alrededores. Está en mi forma de ser. Lo tengo que ver todo, descubrir y analizar el significado de cada cosa. Y una de las que más me llamó la atención fue una construcción de ladrillo que había en uno de los extremos de la plaza. Un edificio muy sencillo en su exterior, alejado de las casas y que antes de la construcción de éstas se adivinaba que había estado aislada y que cuadraba perfectamente en el estilo arquitectónico que a principios del siglo XX se llevaba.

                                                            Tunelboca

Mi primera sorpresa fue que gracias a esa pequeña edificación, la plaza se llamaba de esa manera y ello era así porque todos los habitantes del barrio sabían que aquel edificio era un «malakate». Indagando en su significado tuve mi segunda sorpresa porque «malacate», según el diccionario de la Real Academia, es: «Una máquina a manera de cabrestante que tiene el tambor en lo alto y debajo las palancas a que se enganchan las caballerías que lo mueven«. Tercera sorpresa: ¡Qué tienen que ver las caballerías con esa edificación! Pero es que esta máquina era muy usada en las minas para sacar minerales y agua. También en la extracción de tierras en aquellas bocas en que se está construyendo un pozo se utilizaba la tracción animal de mulas o burros. Iba cogiendo sentido pero me quedó la idea de que aquello era, simplemente, un antiguo pozo.

Luego estaba el misterio del propio nombre. ¿qué significaba la palabra «malakate? ¿Es palabra castellana o proviene del euskera? Ni de la una ni de la otra. Es una palabra que proviene del «nahua» tribu indígena mexicana. Deriva del náhuatl «malacatl» que quiere decir “dar vueltas” o “girar sobre sí mismo”. Después de descubrir todo esto te queda la sensación de no saber, ni siquiera adivinar, qué es lo que se aloja en su interior. Ninguna de las acepciones que nos dá la RAE, ni siquiera en el diccionario de los «americanismos«, nos aclara suficientemente qué es lo que se encuentra en  ellos.

Se les llama «Malakate» a las edificaciones que hay en Getxo a lo largo del barrio de Andra Mari,  y que cobijan los tuneles que se hicieron para transportar las aguas fecales de Bilbao, desde Elorrieta hasta su salida, junto al cabo de «Punta Galea«, llamada «Tunelboka«. Malakate en sí es una herramienta, llamado también winchy: Un cable enroscado a un cilindro que sirve para transportar pesos arriba y abajo. Durante la Guerra Civil, en no pocas ocasiones, estos malakates se utilizaron como refugio para la gente de los alrededores cuando los aviones sublevados bombardeaban Getxo.

Lamentablemente no tenemos noticia del nombre original de este lugar, pero especulando, tal vez pudiera ser «Alpenarri«,  la roca de al lado. Actualmente se le dice «Tunelboka» y coloquialmente, Kakaleku, pues allí desembocaban las aguas sucias que provenían de las alcantarillas de Bilbao dejando un olor nauseabundo que todos los que paseaban por La Galea descubrían pronto. Las aguas eran impulsadas por bombas situadas en el barrio Elorrieta hasta llegar a Getxo. Todavía existe en el lugar una escalera larga para bajar y en la parte de arriba hay restos de los aparatos que se utilizaban para subir arena y piedras ya que, hasta que se cerró en 1958, la empresa «Arenas del Cantábrico» utilizaba la arena del lugar para la construcción de casas. Testimonios orales cuentan que: …»Tunelboka ori da. Kakaleku geitzen dotze orreri; Bilbotik dator ori… (2004)» (Eso es Tunelboka. Se le dice Kakaleku a eso, viene de Bilbao…). Aunque sea una playa amplia no aparece muchas veces en los mapas ya que, en realidad, en la actualidad no aparenta ser una playa porque aparte de las aguas sucias y detritus allí durante décadas se han ido depositando las escorias de los Altos Hornos dejando, entre ambas, un lugar poco apreciado para su visita.

A lo largo del siglo XIX, uno de los mayores males que aquejaban a la población  tanto de los pueblos como de las villas eran la insalubridad en las calles y la falta de higiene en las personas lo que provocaba multitud de enfermedades y una mortandad muy elevada.  Al analizar la tasa de mortalidad, hay que destacar la gran importancia de las enfermedades infecciosas que, afectando a todas las edades, especialmente diezmaban a la infancia y juventud. La mortalidad infantil del Bilbao a fin del XIX era alarmante. La viruela, el sarampión y el tifus causaron numerosas muertes; pero el mayor azote lo constituyeron las diarreas de la infancia y la tuberculosis en la juventud. Detrás de ellas se encontraban las durísimas condiciones en que vivía la población con escasos ingresos: hacinamiento, hambre, carencia de los más elementales servicios de higiene, agua potable o saneamiento, etc… El brote de cólera morbo de 1885 tuvo unos efectos muy superiores a los habidos  en epidemias anteriores en Bizkaia y como consecuencia un deterioro todavía mayor de la salud pública y el aumento progresivo de la mortalidad. Sobre todo en 1855 y 1893 en la industrializada Margen Izquierda y en la Zona Minera, donde llegó a paralizarse la producción e incluso la recién creada acería Bessemer de Altos Hornos de Bilbao hubo de detenerse. Aunque no llegó a afectar seriamente a Bilbao, las clases dirigentes tomaron buena nota de lo sucedido y de lo que podría estar por llegar si no se adoptaban medidas inmediatas. «Esta epidemia tuvo la virtud de sensibilizar a la sociedad vizcaína ante los problemas sanitarios al mismo tiempo que sirvió para  experimentar y comprobar las normas sanitarias de aislamiento y prevención«, afirmaron los insignes médicos Antonio Villanueva y Juan Gondra sobre este tema.

Por esta razón, a la hora de mejorar el estado sanitario de la población, los ediles del momento diseñaron un programa de actuaciones centradas en corregir los defectos antes señalados, colocando, en primer lugar, el suministro de agua potable y la construcción de una buena red de saneamiento. Fruto de esta inquietud fue el Reglamento de Policía e Higiene cuya redacción les fue encomendada a un equipo de prestigiosos ingenieros y médicos, entre ellos al Dr. Enrique Areilza.  Parece razonable aceptar que fuera el agua de consumo la responsable del contagio simultáneo de decenas o centenares de personas durante el clímax de las sucesivas epidemias, aunque el riesgo de contaminación fuera mucho mayor en el caso del agua de los ríos a donde iban a parar las aguas fecales.

La epidemia de cólera de 1885 en los límites del Campo de Montiel: Membrilla, Manzanares y Valdepeñas

                                                     La epidemia de cólera en 1885.

Bilbao fue pionero en el tratamiento de las aguas sucias en la península, fue el primer saneamiento moderno realizado en España, y como tal, innovador en muchos aspectos, por ejemplo en la utilización del hormigón armado y la depuración por bacteriolisis mediante la utilización sucesiva de fosas sépticas y filtros de escoria. En 1885 hubo, una vez más, otra epidemia de cólera en Bizkaia y el Ayuntamiento de Bilbao creyó que la mejor opción para la mejora de la salubridad pública era realizar un concurso público de anteproyectos de saneamiento en 1891. El proyecto ganador fue el presentado por el ingeniero de caminos Recaredo Uhagón bajo el lema de «Mens sana in corpore sano», apreciando el Jurado «el conocimiento de la últimas técnicas y la viabilidad de la solución aportada«. Este proyecto se preveía para una cantidad de 100.000 habitantes (Bilbao, entonces, tenía alrededor de 63.000 habitantes) que se verían superados ampliamente en un tramo pequeño de tiempo. Las aguas se canalizaban a la Zona de Zorrotzaurre y las bombas situadas en Elorrieta impulsaban el agua por un túnel de 10.123 metros hasta La Galea. Los trabajos comenzaron en 1895 y terminaron en 1903, ocho años más tarde, con un coste de 5.453.711 pesetas, cantidad desorbitante para la época que casi igualaba el presupuesto anual de una ciudad como Bilbao.

El proyecto realizado consistió en eliminar totalmente los pozos negros pero conservando la red de saneamiento existente únicamente para la evacuación de las aguas pluviales, las cuales serían vertidas directamente a la Ría. La nueva red construida recogería así única­mente las aguas sucias, reduciéndose sensi­blemente las secciones necesarias. Se ejecu­taron tres colectores, dos en la margen iz­quierda y uno en la derecha que, partiendo de la calle bilbaína de San Francisco y Atxuri, tenían como misión recoger las aguas sucias de Bilbao cruzando la Ría por La Merced y Deusto mediante sifones, para trasladarlas hasta Elorrieta, en San Ignacio, donde se recogerían en un gran depósito de 12.000 m3 de capacidad. Para ello se construyó un decoroso edificio de dos cuerpos y una sola planta sobre rasante, de proporciones modestas y característica arquitectura indus­trial, sólidamente construido con sillería y fábrica de ladrillo, rematado por cubiertas de zinc a cuatro aguas que alojaba las dos máquinas de vapor y las bombas del sistema Worthington, de fabricación inglesa, destinadas a impulsar las susodichas aguas sucias, para ser vertidas a mar abierta en Punta Galea, en Getxo. Las aguas se con­ducirían a través, pri­mero, de una tubería de hormigón armado de 0,60 m. de diámetro y 10.000 m. de longitud que recorría la Margen Derecha de la Ría paralela al trazado ferrovia­rio, para seguir en su tramo intermedio la cuenca del Gobela; esta tubería en su tramo final, ya dentro del Municipio de Getxo, se situaba a lo largo de un túnel en línea recta visitable de 2.759 m hasta su vertido definitivo al mar, sin depurar, desde 7 metros de altura sobre la bajamar.

                               La estación bombeadora de aguas de Elorrieta ya rehabilitada

                             Interior de la Casa de Máquinas de Zorrotzaurre en 1987.

La antigua instalación de la Red de Saneamiento de Bilbao, construida en torno a 1900, fue innovadora en muchos aspectos; por ejemplo, en ser la primera red separativa del estado, incluir ingenios técnicos, como una potente estación de bombeo equipada con una torre piezométrica, o utilizar, por primera vez en el continente europeo, un sistema de depuración bacteriológico. Esta red incluía una estación de bombeo, situada en Elorrieta-Zorrotzaurre (Bilbao), y algunos elementos destacados del tramo final de la red de fecales o Túnel de la Galea, situado a 10 km de la estación bombeadora, en el municipio de Getxo. Las instalaciones de Elorrieta-Zorrotzaurre comprenden el edificio que alojaba la maquinaria, así como un depósito de regulación subterráneo situado bajo los jardines Carmelo Larrea. No obstante, otros elementos singulares de la instalación, como la torre piezométrica señalada más arriba, la salida de humos de combustión de la maquinaria, las calderas o la explanada depuradora, han desaparecido ya que, con las obras para la construcción del Metro, se rasgó el depósito y se derribó la torre piezométrica aunque con promesa de reconstrucción que no se ha llvado a cabo. El edificio rehabilitado a principios del año 2015 alberga la maquinaria de bombeo original, accionada con vapor, y la maquinaria de bombeo eléctrica, añadida al poco de inaugurarse la instalación y que sustituye definitivamente la función de la maquinaria de vapor en los años 40. La maquinaria, de singular valor patrimonial, fue gravemente expoliada en los años 90, lo que ha provocado la pérdida de su funcionalidad. El conjunto se completa con múltiples elementos auxiliares, que ayudan a crear una unidad cultural de gran consistencia.

Además del proyecto de Uhagón, que básicamente consistía en establecer una red de interceptores a lo largo de las dos márgenes de la ría, hubo que ejecutar la red secundaria de alcantarillado y las acometidas que, voluntariamente, iban realizando los distintos propietarios de las fincas por las que atravesaba. El túnel fue dividido en cinco tramos para su construcción, excavándose otros tantos pozos de acometida, los cuales, una vez finalizadas las obras, habrían de servir como registros del mismo. Los trabajos subterráneos se desarrolla­ron entre marzo de 1897 y junio de 1899, aunque el túnel no comenzó a ser utilizado hasta tres años después, una vez que la totalidad de las instalaciones se diesen por aca­badas. Después de la guerra civil, la obra de Uhagón quedó inutilizada, aunque ya en los años 20, su capacidad para evacuar las aguas sucias de Bilbao se había quedado pequeña y los vertidos a la Ría habían vuelto a conver­tirse en habituales. El túnel sirvió también más tarde de depósito de agua para el riego del campo de golf de La Galea y desde hace unos años, en una gran parte, da servicio al saneamiento de Getxo.

Una obra de saneamiento es, por defini­ción, una obra a la vez molesta y oculta. De todo el proyecto de Uhagón, los ciudadanos, tanto de Bilbao como del resto de las pobla­ciones de la Ría que pudieron beneficiarse de las mejoras sanitarias que su ejecución supuso, no tuvieron otra constancia física, una vez acabadas las obras, más que de las instala­ciones de Elorrieta y las pequeñas edificacio­nes destinadas a cubrir y dar acceso a cada uno de los pozos de registro del túnel; estas construcciones son conocidas en Getxo como «malakates»  y se conservan todavía hoy en día en relativo buen estado aunque en situación de abandono. Su construcción sólida, de sillería, manpostería y fábrica de ladrillo, y su tratamiento formal con criterios similares a los utilizados en el edificio de Elorrieta, han dejado en Getxo una muestra de arquitectura industrial, que debe ser con­templada como la punta del iceberg de lo que fue hace un siglo una gran obra de ingeniería y el primer saneamiento moderno realizado en la península.

Para la construcción del túnel fue necesario excavar cinco pozos verticales que fueron utilizados como elemento de ventilación y como medio de extracción de los materiales de la excavación mediante la utilización de malakates (elemento mecánico que mediante el giro de una manivela permite el izado y descenso de cargas), razón por la cual esta es la denominación que ha prevalecido hasta hoy para designar a las pequeñas construcciones de ladrillo caravista y sillería que se levantan en el municipio de Getxo. Podemos afirmar, sin temor a equivocarnos, que los malakates deben ser contemplados como una obra de ingeniería de gran importancia. Se conservan cinco malakates y en la actualidad siguen ofreciendo su servicio a los barrios circundantes. Cada malakate cierra un pozo a ras del suelo; dicho pozo es una estancia cilíndrica comunicada con una chimenea cónica cuya altura depende de la profundidad del suelo.

El primer pozo de extracción, ventilación y acceso, hoy total­mente cubierto por la vegetación, se ubicó en Ollarretxe, siendo éste el lugar en el que arrancaba el túnel visitable, aunque desde unos metros atrás la tubería de hormigón armado ya dejaba paso a un túnel de pequeña sección. El segundo se construyó en la que hoy es la plaza-parque de Maidagan que tiene una particularidad más y es que Recaredo Uhagón realizó un «malakate de sangre«, es decir, tirado por bueyes, mulas o burros. En el resto, se utilizaron bombas de vapor ; el tercero en Osabena, en la calle Gabriel Ramos Uranga; el cuarto en Kortiñe, junto al Colegio Andra Mari que mantiene una de las dos hojas de fundición original de la puerta de entrada (dixit la Asoc.Vasca de Patrimonio Industrial y de la Obra Pública.- AVPIOP) y el quinto y último, que lógicamente era el que mayor profundidad alcanzaba, en Matxikortiñe.

                                      El 1º Malakate situado en la c/ Ollarretxe.

El «malakate» de la plaza-parque de Maidagan exhibe sobre la puerta de acceso un escudo tallado en piedra, de la villa de Bilbao. Para los getxotarras que se hayan hecho alguna vez la pregunta del por qué de esta aparente incongruencia de dicho escudo, la explicación es que aún hoy en día siguen siendo propiedad del Ayuntamiento bilbaíno aunque existe un convenio entre ambos ayuntamientos de conservación que, como es obvio y evidente, no han llevado a cabo ninguno de los dos. A pesar de ser el que más expuesto al gamberrismo y a la falta de conciencia por parte de la gente de lo que significa pertenecer al Patrimonio Histórico Industrial, es el que mejor se puede contemplar y estudiar.

                El 2º malakate situado en la c/ Maidagan en un extremo del Parque del Malakate.

   3º malakate en la calle actual Gabriel Ramos Uranga, frente a Lantegi Batuak. Foto 1960 aprox.

                           El mismo malakate, en la actualidad y visto desde el lado contrario.

4º malakate la foto de la izquierda, engullido por la maleza,  junto al Colegio Público Andra Mari. A la derecha, foto del 2015. Mismo 4º malakate.

     

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 5º malakate situado entre la calle Juan Vallejo y la Estrada Díliz, cercano al Golf de La Galea. A la derecha cómo está en la actualidad. A la Izquierda foto de GALEA del año 1996.

El túnel finalizaba al pie de los acantilados en la playa del saneamiento, también conoci­da como «Túnel-boka». Dado que el túnel tenía un trazado recto, la unión de todos estos puntos descritos dibuja sobre el plano una línea, también recta, de 2.759 m. Las bóvedas del túnel, son de sección en herradura con una anchura máxima de 2,5 m y una altura máxima de 2,6 m. Están construidas con dos o tres roscas de ladrillo prensado a media asta y, en este tramo de Matxikortiñe a Tunelboca, con estribos de mampostería.

La arquitectura de los malacates es similar a la de la estación bombeadora de Elorrieta-Zorrotzaurre y emplea, en general, los siguientes recursos: volúmenes de ladrillo prensado con paños de mampostería arenisca, bases en sillería caliza, ornamentación en sillería arenisca (caliza en el caso de Maidagan) y acceso con vano de medio punto recercado con sillares de arenisca (caliza en Maidagan). Las puertas de acceso, actualmente casi en su totalidad tapiadas y desaparecidas salvo una de las hojas del malacate n.º 4 (Peña Santa Marina), eran de hierro fundido, con un enrejado en la parte superior. Los malacates cuentan con un diseño tipo salvo el malakate Maidagan, que se significa con una arquitectura más elaborada. El interior de los malacates está raseado, salvo el pozo, en el que la solución de las paredes, en ladrillo prensado con arcos de descarga, queda vista. Por el interior, los muros de cierre se rematan con una cornisa a base de tres hiladas de ladrillo. En el caso de Maidagan, el pozo abarca toda la planta del malakate y está equipado con una escalera de cuatro tramos y amplio ojo central con estructura a base de bóvedas de ladrillo. La escalera tiene pisas de arenisca y barandilla de hierro sencilla anclada a las zancas con remates circulares en los puntos de anclaje. Los pozos tienen una profundidad variable entre 9,75 m y 77,57 m.

La salida del túnel se remata con una pequeña construcción conocida como Tunelboca, que da nombre a la playa de roca y piedra en la que se vierten las aguas. Se trata de una edificación adosada a los acantilados, con cubierta plana, una única fachada vista y muros laterales semienterrados. Cuenta con un vano de acceso con arco carpanel. Al igual que el resto de las construcciones que componen la instalación, tiene una sólida arquitectura de factura clásica. Las fachadas son de mampostería de piedra caliza. Los esquineros, recercados y la amplia moldura superior de remate son de sillería maciza, también de caliza. Carece de zócalo aparente ya que éste ha sido reforzado con un dado exterior de hormigón. Tiene adosada una edificación auxiliar, de construcción más reciente, a su derecha, con estructura de hormigón y cierre de mampostería basta, que contrasta negativamente con la construcción original. Las aguas eran conducidas al mar a través de una cárcava excavada en la roca que atravesaba la playa.

Por las razones anteriores tanto los cinco «malakates», como la portada de la boca de salida al mar del túnel, tienen incoado desde 1994 expediente de declaración de Bien Cul­tural por parte del Departamento de Cultura del Gobierno Vasco, a instancias de la  Asociación Vasca de Patrimonio Industrial y Obra Pública, AVPIOP.  El expediente no quedó resuelto por lo que en el 2001 se reabrió la incoación y en Mayo del 2022 esta instalación se declaró Conjunto Monumental. La restauración, no excesivamente costosa de algunos de ellos, así como la señalización e identificación de los mismos, dignificaría uno de los pocos restos  de patri­monio industrial que se conservan en Getxo, municipio rico, por otra parte, en arquitectura residencial. Ya en el año 2012 y luego en el 2014, el PSE a través de su concejal en el Ayuntamiento de Getxo, presentó una moción en este sentido destacando su importancia dentro del contexto histórico y como conservación de un patrimonio que forma parte del paisaje del barrio más ancestral del municipio.

En 2015 se abrió la espita de la esperanza. Bilbao recuperó el conjunto monumental de la Casa de Bombas de Elorrieta, con una inversión de 456.182 euros que financió el propio Ayuntamiento bilbaíno con una generosa Subvención por parte del Gobierno Vasco (Tome nota el Consistorio getxotarra de este detalle.) y unas obras que habían comenzado en 2012. Estas obras de restauración incluyeron la compra de piezas originales para la reconstrucción y puesta a punto de la centenaria maquinaria. Las instalaciones fueron sometidas a un profundo proceso de restauración , en colaboración con la Asociación Vasca de Patrimonio Industrial y Obra Pública (Múgica en DEIA 11-7-2021) dejando a un lado los malakates que son parte de un todo, que aún estando situados en Municipio distinto, son de su propiedad y, por lo tanto, están obligados a su mantenimiento y/o rehabilitación. Hubiese sido la ocasión perfecta para subirse al carro de la subvención y haber ejecutado unas obras muy recomendables al unísimo con el Consistorio bilbaíno.

La Comunidad Autónoma del País Vasco, al amparo del artículo 148.1.16 de la Constitución y a tenor del artículo 10.19 del Estatuto de Autonomía, asumió la competencia exclusiva en materia de Patrimonio Cultural, en cuyo ejercicio se aprueba la Ley 6/2019, de 9 de mayo, de Patrimonio Cultural Vasco, que regula en la actualidad los procedimientos de Declaración de Bienes de Interés Cultural de la Comunidad Autónoma del País Vasco. El Viceconsejero de Cultura, a la vista del interés cultural que presentaba la Antigua Red de Saneamiento de Bilbao, resolvió incoar, mediante Resolución de 6 de septiembre de 2021 publicada en el BOPV n.º 183 de 14 de septiembre de 2021, expediente para la declaración de Bien Cultural de Protección Especial, con la categoría de Conjunto Monumental, a favor de la Antigua Red de Saneamiento de Bilbao, sita en Bilbao y Getxo (Bizkaia). Siguiendo la normativa vigente se inició el trámite de información pública y audiencia a los que estuviesen interesados.

Con fecha del día 16 de mayo de 2022, el Consejo de la Comunidad Autónoma del País Vasco de Patrimonio Cultural Vasco informó favorablemente la propuesta de declaración como Bien Cultural de Protección Especial, con la categoría de Conjunto Monumental, de la Antigua Red de Saneamiento de Bilbao, sita en Bilbao y Getxo. En su virtud, de conformidad con lo establecido en los artículos 16 y 18.1 de la Ley 6/2019, de 9 de mayo, de Patrimonio Cultural Vasco, visto el informe favorable de la Dirección de Patrimonio Cultural, a propuesta del Consejero de Cultura y Política Lingüística, y previa deliberación y aprobación por el Consejo de Gobierno en su sesión celebrada el día 31 de mayo de 2022.

DISPONE : Declarar como Bien Cultural de Protección Especial, con la categoría de Conjunto Monumental, la Antigua Red de Saneamiento de Bilbao, sita en Bilbao y Getxo, resultándole de aplicación el régimen particular de protección contemplado en el Anexo III del presente Decreto e insta a los Ayuntamientos de Bilbao y de Getxo para que procedan a la protección del Conjunto Monumental de la Antigua Red de Saneamiento de Bilbao.

Torre piezométrica de la bombeadora de Elorrieta-Zorrotzaurre, hoy desaparecida.

Mientras no se produzca la adaptación del planeamiento municipal al régimen de protección establecido en el presente Decreto para Conjunto Monumental de la Antigua Red de Saneamiento de Bilbao que tiene carácter vinculante, y sea informado favorablemente dicho planeamiento por el Departamento de Cultura y Política Lingüística del Gobierno Vasco, las intervenciones que deban realizarse sobre los bienes culturales protegidos quedarán sujetas a la autorización de los órganos competentes de la Diputación Foral de Bizkaia, la cual habrá de ser previa a la concesión de la licencia municipal, tal y como se establece en los artículos 33.1 y 46.1 de la Ley 6/2019, de 9 de mayo, de Patrimonio Cultural Vasco. En lo que respecta a la delimitación del entorno de los malakates situados en el municipio de Getxo, deberían contar con un entorno de protección de 4 metros en todo el perímetro de la construcción, salvo en la fachada principal, para la que esta medida se amplía hasta 6 metros, cuestión que, hasta el momento, no se ha tenido en cuenta. Para «Tunelboca» se delimita el ámbito ocupado por la playa del mismo nombre y los acantilados que la circundan.

Este Decreto entró en vigor el mismo día de su publicación en el Boletín Oficial del P.V. y firmado tanto por el Consejero de Cultura, Bingen Zupiría, como por el Lehendakari Iñigo Urkullu el 22 de Mayo de 2022.

Para cumplir los preceptos de los que de él dimanan, existe una normativa general que, en síntesis, proclama:

  1. Todos los bienes afectos al Conjunto Monumental estarán sujetos, en cuanto a régimen de autorización, uso, actividad, defensa, sanciones, infracciones y demás extremos, a lo previsto en la Ley 6/2019, de 9 de mayo, de Patrimonio Cultural Vasco.
  2. Tal y como establece el artículo 29 de la Ley 6/2019 de PCV, los propietarios, poseedores y demás titulares de derechos reales sobre los bienes culturales protegidos del Conjunto Monumental vendrán obligados al cumplimiento de las obligaciones de conservación, cuidado, protección y uso impuestas por la legislación vigente en materia de urbanismo y patrimonio cultural para asegurar su integridad y evitar su pérdida, destrucción o deterioro.
  3. Las personas titulares de los bienes culturales protegidos del Conjunto Monumental deberán facilitar a las autoridades competentes o al personal funcionario responsable, la información que resulte necesaria y el acceso a los mismos para la ejecución de lo dispuesto en la Ley 6/2019 de PCV. Asimismo, estarán obligadas a permitir su estudio a las personas investigadoras expresamente autorizadas, así como permitir la visita pública, en los términos expresados en los artículos 32.2 y 32.3 de la Ley 6/2019.
  4. El derribo total o parcial de los bienes culturales protegidos del Conjunto Monumental, solo podrá realizarse de conformidad con lo dispuesto en el artículo 51 de la Ley 6/2019 de PCV y en el Decreto 306/1998, de 10 de noviembre, sobre la declaración de estado ruinoso de los bienes culturales calificados e inventariados y actuaciones previstas  posteriores a la resolución sobre el derribo de los mismos.
  5. Queda prohibida la destrucción de los bienes incluidos en el listado de bienes muebles.
  6. Los bienes muebles enumerados en el Anexo IV no podrán separarse de los inmuebles de su ubicación original, quedando sometidos al destino de los edificios calificados del Conjunto Monumental, y solo podrán separarse de los mismos previa autorización del Departamento de Cultura del Gobierno Vasco, de acuerdo con lo dispuesto en el artículo 54.1 de la Ley 6/2019 de PCV.
  7. Resultarán de aplicación las previsiones de la normativa sectorial de Costas y Protección del Medio Marino, cuando así proceda.

Este Decreto dice mucho más, es muy completo y si, de una vez por todas, se quisiese hacer algo con los malakates, se debería de tener en cuenta desde la primera palabra hasta la última porque define muy bien el objeto de que se trata y cómo debe de articularse una posible futura rehabilitación del espacio e inmuebles. Para ello, continúa definiendo los valores esenciales que justifican su protección y el por qué deben de ser protegidos, siendo el primero de ellos «el valor tecnológico e histórico de la instalación«, «la calidad constructiva y estética de los bienes inmuebles«, «los criterios higienistas y funcionales en la concepción de los espacios» y «la singularidad de la maquinaria existente«. Por lo tanto se pueden clasificar en cuanto a su tipología en: «Bien inmueble«, «el espacio abierto» y «los bienes muebles«.

También define los usos permitidos y prohibidos y para ello se deberá «garantizar su conservación y puesta en valor«, por supuesto sin contravenir la Normativa eistente en cada momento. Su uso predominante, dado que ya no es factible su función iniciática, será el de «ser compatible con la visita pública«, siempre que se den «las condiciones técnicas mínimas exigibles para que los bienes puedan ser visitados por personas ajenas a las instalaciones«. Pero antes de definir el uso habrá que regular las «actuaciones» en unos edificios que están en muy malas condiciones, pintarrajeados por los pseudo artistas de turno y con las puertas tapiadas para intentar evitar el expolio. Para ello se debe garantizar que en todas las intervenciones » se hará uso de todos los medios de la ciencia y de la técnica al alcance» para su puesta en valor, su protección, su conservación, y posteriormente sean conocidos, según marca el art.34 de la Ley 6/2019 de PCV. Por supuesto que se tendrán en cuenta criterios «de mínimo impacto, reversibilidad y mantenimiento de la integridad y autenticidad de los bienes protegidos, utilizando materiales y técnicas compatibles con los valores culturales, evitando mimetismos, sin ocultar los elementos singulares y posibilitando la completa legibilidad de los mismos». Estas actuaciones serán autorizadas «siempre que no se menoscaben los valores culturales de los bienes protegidos en el Conjunto Monumental» tal y como se establece en la misma Ley arriba enunciada.

También se fijan los criterios de intervención en el entorno de protección de la estación bombeadora de Elorrieta-Zorrotzaurre, los malakates y Tunelboca.
  1. Las intervenciones y los usos en este espacio no alterarán el carácter ambiental y paisajístico del área, no perturbarán la contemplación del bien o atentarán contra la integridad física del mismo.
  2. El entorno de protección deberá mantenerse limpio de vegetación que perturbe la integridad física del bien. El arbolado no invadirá las alineaciones exteriores de los inmuebles protegidos.
  3. El entorno de protección deberá mantenerse limpio de basura, escombros o desechos.
  4. Se tenderá a la eliminación de toda contaminación visual, entendiendo por tal la generada por intervenciones, usos o acciones sobre los elementos protegidos del bien que degraden sus valores o que impidan o distorsionen su contemplación.
  5. Se evitarán dentro del entorno las actividades o instalaciones generadoras de elevados niveles de ruido y que dificulten la percepción del conjunto monumental en condiciones de bienestar acústico.
  6. En el entorno de protección delimitado en la declaración se podrán autorizar intervenciones dirigidas a la eliminación de elementos, construcciones e instalaciones que supongan un deterioro de este espacio.
  7. En el entorno de protección de Tunelboca serán de aplicación los criterios citados, sin perjuicio del cumplimiento de las determinaciones derivadas de la legislación de Costas y de Protección del Medio Marino.  Lógicamente, habrá que presentar inicialmente un proyecto por parte del propietario, en este caso en comandita con el Ayuntamiento en que están ubicados los bienes, pero la Ley dicta ya las Actuaciones permitidas:
  1. Se autorizan las obras para la restauración de los inmuebles protegidos, dirigidas al restablecimiento en su estado original, y en particular de los siguientes elementos: Restauración de fachadas y cubiertas. Restauración de espacios interiores de notoria importancia arquitectónica o cultural manteniendo los elementos arquitectónicos de decoración originales. Restauración del depósito regulador y del pozo y escaleras del Malacate Maidagan.
  2. En caso de pérdida o deterioro de partes de los inmuebles protegidos, se autorizan las intervenciones de reconstrucción o recuperación, en especial de los siguientes elementos: Reconstrucción de la carpintería exterior. Reconstrucción de la escalera principal de la Bombeadora. Restablecimiento en su estado original de la tipología de los linternones del taller de mantenimiento de la Bombeadora. Recomposición de las decoraciones interiores.
  3. Se autorizan las obras para la consolidación de los elementos estructurales con sustitución de las partes no recuperables sin modificar la posición o cota de los elementos.
  4. Se autorizan las obras interiores de conservación y ornato, como revoco y pintura, ejecución y reparación de solados, trabajos interiores de carpintería, reparaciones de fontanería, calefacción y fumistería.
  5. Se autoriza la introducción de instalaciones tecnológicas e higiénico-sanitarias fundamentales.
  6. Se autoriza la introducción de nuevos elementos constructivos, siempre que cumplan con los criterios fijados en el artículo 15.
  7. Se autorizan las obras de eliminación de añadidos degradantes y cualquier género de obra de época reciente que no revista interés o contraste negativamente con las características arquitectónicas originales del bien o de su entorno.
  8. Se autoriza la restauración del bien, restableciendo el estado original de las partes alteradas. Se autorizan así mismo las intervenciones de restauración y consolidación dirigidas a facilitar la comprensión del bien, respetando su integridad estética, física o histórica. Dichas intervenciones comprenderán la eliminación de elementos añadidos o incorporaciones de época reciente sin interés o que contrasten negativamente con las características del bien.
  9. Se autorizan las intervenciones para la conservación del bien poniendo las condiciones precisas para un adecuado mantenimiento, entre las que se incluyen: Revisiones periódicas para limpieza, engrase y control de oxidaciones, plagas y limpieza de zonas ocultas. Obras precisas para el control de las condiciones ambientales (humedad, temperatura, luz, contaminantes atmosféricos). Revisiones periódicas para el control de las condiciones ambientales. Tratamientos preventivos.
     Por último, se marcan los criterios de intervención y actuaciones permitidas en la cárcava de Tunelboca.
    1. La cárcava deberá ser mantenida en su integridad y las intervenciones a acometer en la misma tendrán un carácter de intervención mínima.
    2. Se permitirán las intervenciones de reparación, mantenimiento y limpieza de la cárcava para asegurar su capacidad de evacuación.

    En la actualidad, la instalación depende de la Subdirección de Servicios Generales del Ayuntamiento de Bilbao al cargo del Ingeniero D. José Tesán.

Plano publicado en el Boletín Oficial del País Vasco numerando la situación de cada «malakate».

RESÚMEN Y ESTADO ACTUAL DE LAS COSAS: Por otro lado, en el Pleno del Ayuntamiento de Getxo celebrado el 25 de Abril de 2024, se ha aprobado una moción presentada por EH Bildu, para garantizar el mantenimiento de los malakates, que son Patrimonio Histórico del Municipio y ejemplo vivo de un pasado no demasiado lejano de arquitectura industrial. Para ello se negociará la firma de un convenio con el Ayuntamiento de Bilbao, titular de estas construcciones o casetas de ladrillo y hormigón, exponentes históricos de la ingeniería civil en Bizkaia, cuyo objetivo era conducir hasta la costa sus desagües siendo el primer sistema de saneamiento moderno en el Estado. En este tema, la portavoz socialista, Carmen Díaz, explicó en el Pleno que «los malacates de Getxo representan un valioso patrimonio industrial que forma parte del primer sistema de saneamiento moderno de España. (…)  Ya en el año 2012, el PSE trajo a este pleno una moción que solicitaba su restauración, su conservación, su puesta en valor, y en el año 2014 trajimos otra moción relacionada con la identificación de varios elementos que pudieran tener interés turístico como son los malacates«.

El hecho concreto es que, en la actualidad, los malakates algunos de ellos están invisibles porque la maleza se los ha comido y los otros están llenos de pintadas y su estructura deja patente la mella que el paso del tiempo, el abandono y el olvido, les ha dejado. Hoy en día que tanto se está reivindicando el mantenimiento del patrimonio inmobiliario, detalle de un pasado con ideas, y del que tantas y tantas obras han desaparecido víctimas de la especulación y la falta de sentido común, ya es hora de que el Ayuntamiento se moje, haga suyos los malakates que están en su suelo y con la ayuda o sin ayuda de otras Instituciones Públicas, ponga en valor estos monumentos que deben ser contemplados como la punta del iceberg de lo que fue, hace ya 125 años, una gran obra de la ingeniería. Son tan históricos como Punta Begoña y seguro que no necesitan tanta inversión.

 

 

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Javi

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«El que haya elegido Getxo para vivir, siempre tendrá la sensación de haber elegido bien».

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