Javi Campo

Que viva Getxo que es mi pueblo II.-Monumento a Evaristo Churruca

Si hay una persona que concita un unánime reconocimiento por su labor desarrollada en pro del crecimiento y reconocimiento de nuestro pueblo, incluso por encima de la figura de D. Máximo Aguirre, ese es el ingeniero Evaristo Churruca. Por ello es justo recordarle y que las nuevas generaciones que, ni siquiera saben de él porque nadie les ha glosado su vida y su obra que permanece, aprendan a reconocerle como el gran artífice del puerto del Abra que fue.

No vamos a hacer un panegírico de su vida, (el que quiera conocer más sobre la vida de Evaristo Churruca tiene su biografía en mi libro «Getxo en sus calles.-Con nombre propio«) sólo glosaremos los avatares que surgieron cuando se sugirió desde las instituciones atendiendo a un clamor popular, tanto todavía en vida, como una vez fallecido, la conveniencia de dedicarle un monumento digno de él y de su obra.

Y digo en vida, porque una vez dado por finalizado el proyecto y obra soñada y ansiada de Churruca con el objetivo de hacer desaparecer la famosa y temible barra que tantos naufragios y dificultades puso durante siglos a la navegación vizcaína, así como la construcción del rompeolas y el contramuelle de Arriluce, muchos fueron los homenajes que se le quisieron dar así como el propósito  de erigir una estatua con su figura, aireado y animado por la prensa española, sin que se lograra nunca su aquiescencia, ni expresa ni tácita. Como ejemplo, tenemos la moción presentada en este sentido y con esa finalidad por varios concejales del Municipio de la Villa de Bilbao. Cuando Churruca se enteró de la aprobación de esa moción, pidió reiteradamente que no se llevase a cabo dicho propósito, consiguiendo que se dejase aparcado el tema para mejor ocasión.

Y esa ocasión surgió nada más fallecido el 3/4/1917. Fue la Junta de Obras del Puerto la que acordó erigir un monumento en lugar destacado de la desembocadura de la ría, como homenaje de gratitud por sus 31 años de incansable trabajo al frente de la Junta que perpetuase su memoria. Sólo 22 días más tarde al luctuoso suceso, se adoptó el acuerdo en una reunión expresamente convocada para ello, nombrándose una Comisión al efecto.

Esta comisión abrió una “Suscripción Pública” entre los habitantes de toda Bizkaia con la finalidad de recabar fondos, consiguiendo en pocos meses la cantidad de 175.850 pts, cantidad enorme en aquellos tiempos y suficiente para abrir un Concurso de Anteproyectos que culminase en la elección de un proyecto definitivo y que sería premiado por “poseer valores estéticos superiores, y respondiera mejor a la idea matriz del monumento: “EL ESFUERZO DE BILBAO PARA LA CONQUISTA DEL MAR”.

Tras arduas deliberaciones del Jurado, en 1919 fue elegida la propuesta arquitectónica que presentó el algorteño D. Miguel García de Salazar. Pero no tardaron en surgir serias discrepancias entre el artista y la Junta de Obras del Puerto, no sobre el diseño de la obra, sino sobre el plazo de ejecución y la forma de pago de la misma.

La solución a este conflicto no llegó hasta 12 años más tarde de la adjudicación de las obras (1931) gracias a la mediación del Consistorio getxotarra, zanjándose las diferencias y adoptando la resolución el 3/9/1931 de llevar a cabo las obras en la “mojijonera”, término que todos los areneros conocen y saben de lo que estoy hablando. La ejecución de las obras comenzó de inmediato y para junio de 1935 ya estaban terminadas las obras de cantería, albañilería y cemento, y muy adelantadas algunas de las fundiciones. Esto no fue óbice para que el 20 de agosto de ese año se pidiese, por parte del artista, un mayor plazo de 6 meses para finalizarlas, plazo que volvió a ampliarse hasta el 22 de abril de 1936 y un mes después se solicitase una nueva prórroga.

Llegó la Guerra Civil llamando a la puerta de nuestro municipio lo que coadyuvó a que no se pudiese terminar y, por lo tanto, el aplazamiento para su inauguración como hubiese sido deseable por todos. Hubo otras varias prórrogas hasta que finalmente pudo celebrarse el evento el día 25/10/1939, a las cuatro de la tarde con la solemnidad debida y con una gran asistencia popular, que nunca faltó en ninguno de los actos en los que D. Evaristo Churruca fue protagonista ni en ninguno de los homenajes que se dedicaron a su memoria.

La mejor manera que hoy podemos tener para realizar una reseña del monumento erigido en su honor son las imágenes por lo que usaremos este método para su descripción detallada: Vista frontal del monumento, dedicado a Evaristo de Churruca y situado en el Muelle de Churruca, al inicio del espigón llamado la «Mojijonera«. Es una torre-faro similar a un obelisco, presidida por una estatua sedente de Evaristo de Churruca, de 2,75 metros de altura y realizada en bronce. En los laterales se ven otras dos esculturas de bronce. A la izquierda hay una estatua que representa la Navegación. La de la derecha representa a la Industria. Destaca el grupo escultórico situado delante del obelisco y formado por dos estatuas en bronce que representan al Hombre y a Neptuno. La pierna de Neptuno, dios mitológico de las aguas, sujeta una gran piedra. Con esta imagen se simboliza la lucha del hombre contra el mar. (Neptuno vencido en el suelo con corona y tridente junto a sí). En el zócalo de la torre, del lado del mar, el busto de Churruca. Sobre él, el escudo de Bilbao también en bronce en bajorrelieve, así como en la parte inferior, los escudos de Bizkaia y Gipuzkoa que van tallados en la misma piedra, y hojas de roble en bronce, mosaico y cerámica a ambos lados de la ventana de la linterna, vidriera artística que va colocada en la ventana de la parte posterior de la torre, puerta de bronce y escalera de hierro forjado.

No estaría completa esta crónica si no destacásemos la leyenda en letras de bronce sobre la piedra que hay en la parte trasera del monumento, mirando hacia Las Arenas:” Evaristo de Churruca y Brunet/conde de Motrico (1841-1917)/Ingeniero de Caminos, Canales/ y Puertos. Primer Director de/ la Junta/de Obras del Puerto de Bilbao./(1878-1908)/En la centenaria lucha de la/ Villa de Bilbao con el mar, fue/ quien logró el vencimiento/ definitivo, anhelo secular del/ Consulado./Dio con su obra genial nuevo/ cauce a la Ría, seguridad a los/ navegantes y categoría/ universal a este puerto,/ modelo original de clasicismo./ Ejemplo de austeridad y de/ nobleza, honró en la paz el / nombre que su estirpe cubrió/ de gloria en las luchas por la/ independencia de España”.

Churruca fue un hombre que sobresalió por su seriedad en todo lo que hacía, ser un trabajador impenitente y tenaz en sus proyectos. Aquí queda, en nuestro pueblo, esta obra digna de contemplarse detenidamente tanto por todos los que conocen sus hechos y como para admiración de todos los que se acercan a él y no conocen a la persona a la que se homenajea. Amante de su tierra, cultivó el euskera como lengua de sus ancestros que era, a la que dedicó varios ensayos filológicos.

No fue este monumento la única muestra de cariño y agradecimiento del pueblo y de las instituciones. Recibió múltiples muestras de respeto y homenajes con motivo de su retirada y de su fallecimiento posteriormente. El Ayuntamiento de Bilbao le nombró hijo adoptivo de la villa. Murió en ésta, y su cadáver reposa en el panteón familiar de Motrico.

Javi

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Sobre mí

«El que haya elegido Getxo para vivir, siempre tendrá la sensación de haber elegido bien».

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