Javi Campo

Segundo C. Escolar.- Su obra y su relación con Algorta.- 2ª Parte

Una vez que he dejado plasmado en un papel mi admiración hacia el artista, nos vamos a fijar ahora en su obra, adentrarnos en su mundo y su mundo ha estado, de manera incesante y único, dirigido hacia dos puntos cardinales, las artes plásticas y la familia, su familia. No hay ningún arte plástico que no haya desarrollado, no hay técnica que no haya probado, incluso las habidas en la Edad Media, todo lo que brota de sus manos es arte auténtico, hasta la firma de sus lienzos. Porque ¿quién es Segundo Calixto Escolar? ¿Cuál es su procedencia, sus ascendientes artistas? ¿De dónde le viene el gen de artista global que le caracteriza? Vamos a tratar de introducirnos en su mundo creativo y personal sin molestar, porque a ningún artista le gusta que le importunen. Vive muy a gusto en su mundo de introversión, de trabajo silencioso y ermitaño.

Segundo Calixto Escolar Díez, mismos nombres que todos sus antecesores, vino al mundo en un barrio ya desaparecido de Salamanca un 28 de octubre de 1944, en plena posguerra fielmente supervisada por la Falange y las JONS. Fue el mayor de tres hermanos y sus primeros años de vida fueron de una dureza extrema de la cual él, todavía, no era consciente.

Su padre, considerado un disidente del régimen, un «rojo», estaba en la carcel por lo que él ya desde muy niño, tuvo que aprender a esconderse y pasar lo más desapercibido posible ante la posibilidad de un castigo mayor por parte del régimen imperante. Incluso tuvo que cambiar su apellido «Escolar» por el de «Frutos» que era el 2º apellido de su padre, para no ser señalado y su madre y su tía no les cupo otra que mantener acaloradas discusiones con el cura párroco para que bautizase convenientemente a un hijo de «rojo».

Su paso por varios colegios salmantinos, salpicados de «piras» y «novillos», no podían ocultar las diferencias que las autoridades ejercían sobre aquellos niños señalados por la derrota. Prefería utilizar la picaresca infantil para ya de niño, colarse en las tertulias de los cafés, ejercer de cicerone en la catedral, rezar un padrenuestro para obtener, a cambio, un recorte de oblea, todo lo que su imaginación le sugería. Esta imaginación que día a día se veía incrementada por su inquietud de conocer cualquier oficio o actividad que se le ponía «a tiro», es decir, delante de sus ojos ávidos de ir intuyendo los secretos de todos los oficios que había en su derredor para aprender a domesticar cualquier clase de material.

El dibujo suyo más entiguo que se conserva lo realizó con ocho años y es un apunte de botellón tipo vasija con cuello estilizado, en el que ya se aprecia un incipiente dominio de los volúmenes y la perspectiva. Mientras tanto, en su devenir diario, el taller de repujado de su padre, era una constante pero siempre teniendo como génesis de todas las áreas que tocó en su vida, el dibujo. Su precocidad como ayudante de su padre en el oficio de éste  se vió reflejada en varios trabajos propios, sobre todo dentro de la iconografía religiosa, en una búsqueda del dominio de los materiales que le permitiesen «crear sin destruir«.

El signo de los tiempos de posguerra, la persecución que todavía 12 años después de terminada la guerra seguía siendo cruel con los derrotados, con los que no pensaban igual que el Régimen impuesto por la fuerza de las armas, obligó a la familia «Escolar» el plantearse abandonar su tierra charra y buscar un lugar cuyo aire fuera más respirable en el que se pudiese aspirar a conseguir una vida mejor para todos sus miembros. Y sus padres consideraron que el mejor lugar era Bilbao, donde la industria era el motor que movía la economía y eso repercutía de manera favorable en la eclosión de las Artes.

Bilbao era cuna y regazo de una pléyade de artistas tan conocidos y reconocidos como Basterrechea, Ibarrola, Chillida, los Oteiza. Y el padre de Segundo, con buen criterio, decidió que era el lugar ideal para medrar económica y artísticamente. Segundo Calixto, al que su alma de niño le costó mucho, en un principio, adaptarse a una idiosincrasia muy distinta a la charra, poco a poco fue introduciendo su cabeza y sus manos en los numerosos concursos relacionados con las diferentes artes que se celebraban.

No tardó en llegar el primero y además fue la primera vez que entraba en contacto con un Getxo un tanto adormilado. En el año 1958 nació el Certamen Nacional de Escultura Infantil en arena, teniendo por tema el típico modelado de un castillo. Una de las playas asignadas para el evento fue Ereaga, y aquí que se vino con sus bártulos el niño Segundo que en esa fecha, el 15 de Julio de 1959, tenía 14 años junto a medio centenar de niños con la intención de ganar el primer premio. Quien lo obtuviese, pasaría a la fase final que se celebraría, nada menos que en París, representando a España.

Los nombres de los componentes del jurado dan cuenta de la importancia que se le dió al concurso, entre ellos estaban los conocidos Eduardo Chillida o Julio Caro Baroja o Llano Gorostiza. No le tocó en suerte el lugar más propicio por lo que tuvo que valerse de su ingenio para aglutinar una arena a la que no le había llegado la pleamar con su agua salada. Empleó una «Coca-Cola» para compactar la arena y utilizó algunos moldes que por casualidad llevaba, por ejemplo, una caja de cerillas, para conseguir unas almenas perfectas. Conseguido el Primer Premio en Ereaga, se presentó al Certamen Nacional donde quedó subcampeón, ganándose el derecho a viajar a París. Allí, en una situación adversa para él, quedó en sexta posición, pero lo más importante fueron las tablas que adquirió y las comodidades de que disfrutó, nuevas e insólitas para él.

Fue durante su adolescencia cuando vivió un tiempo en Madrid donde el régimen franquista, sólo por el pasado republicano de su padre, le negó su matrícula en la Academia de Bellas Artes. Ello no fue óbice para que se pusiese a trabajar en Agencias de Publicidad, en las Artes Gráficas, diseñando cartelones de cine e incluso de escaparatista. Cualquier labor creativa era buena para él, por un lado para ganarse la vida y por otro para afianzar sus dotes creativas que, durante su estancia en la capital, incluía el diseño de interiores de locales comerciales, despachos, cafeterías, hasta elementos del mobiliario.

Ya desde muy joven se reflejaba el cariz trabajador de Segundo, un hombre que sin una formación académica específica, se hizo a sí mismo llevando en sus genes el dominio del dibujo y su inagotable predisposición para el trabajo.

Con la mayoría de edad, se asienta en Bilbao. Primero trabajando en un taller de cerrajería artística y después montando su propio taller, llegando a ocupar a 21 empleados a los que pagaba puntualmente hubiese o no cobrado previamente los encargos. Esta aventura terminó con la llamada a filas para hacer el servicio militar.

 Autoretrato 1966

Sería el hierro el principal elemento y materia prima que usaría entre los 19 y los 27 años, aprovechando que Bizkaia era, entonces, la principal región minera y ferrera, realizando en esa época buena parte de sus esculturas, tanto abstractas como figurativas. Una de ellas, una gran vela de goleta, fue colocada en la Plaza Nueva de Bilbao. Pero la vena artística de Segundo Escolar no podía quedar restringida a una sola disciplina sino que se ampliaba con trabajos de herrería artística, repujado, escultura, pintura, cerámica y talla en exteriores, y celosías, chimeneas, rejas, escaleras en interiores.

A la vez, se iba presentando a diversos concursos que tenían como objetivo la captación de obras artísticas, ganando en 1975 el convocado por el Banco España para realizar una gran vidriera de 15 m de altura a lo que se empeñó junto  al maestro vidriero Félix Cañada, el mismo que luego hiciera los vitrales de «El Redentor» de Algorta. De aquel mismo año es su amistad con los arquitectos Ispizua y Arístegui, con los que en esa época estaban configurando dicha Iglesia y con ellos cerró su participación  en el proyecto de diseño de la sede central del Bankunión de Bilbao enclavado en la confluencia de la Plaza Circular, la calle Buenos Aires y la calle del músico Ledesma. Fueron seis los estudios de arquitectura que se presentaron quedando éste en 2º lugar y dicen las crónicas que si no ganó fue por «agentes externos» a los valores puramente profesionales.

La primera exposición en solitario de su obra pictórica fue en la galería del Hotel Ercilla. A preguntas de un periodista decía que en ese momentos sentía «respeto y expectación» ante la crítica y el publico ya que hasta entonces sólo había enseñado sus cuadros a los amigos. Su pintura figurativa rompía moldes ya que suprimía algunos rasgos fisonómicos como los ojos, saliendose así, de los cauces normales. Era una vuelta al campo tradicional de la pintura seria pero con más personalidad e independencia.

En Escolar, su arte como ya hemos indicado, no se queda en la pintura. En un artículo sin firma de «La Gaceta del Norte» publicado el 6/12/1975 y con ocasión de una muestra que realizó en la afamada «Galería Windsor» dejó dicho: «Creo que lo mío es la escultura, a la que me entrego de lleno porque me siento más vinculado a ella por mis antecesores y porque, prácticamente, vivo de ella. Por esto la ejerzo más«.

Un par de años más tarde en «La Gran Enciclopedia Vasca» y en el nº 160 de la Sección «Biblioteca .-Pintores y Escultores Vascos de Ayer, Hoy y Mañana» (cuestión ésta extraña para muchos por ser salmantino y no vasco el artista), Luis de Castresana expresa con rotundidad: » En el panorama de las artes plásticas de nuestro tiempo-enero de 1977-, yo no conozco a nadie tan completo, tan absolutamente artista como Segundo Escolar«. No es más que una sinopsis reducida de la exposición que realiza sobre todas las facetas y vertientes plásticas que convierten a Segundo en un artista polifacético, asegurando que «toda expresión artística le interesa, todo lo domina, todo lo investiga, todo lo ama. Todo le sirve como material traducible a arte«.

                      Bocetos para «El Redentor»

En 1971, y a la vez que se inicia el proyecto de construcción de una nueva Iglesia en Algorta regentada por los P.P. Trinitarios, comienza la relación de Segundo Escolar con los arquitectos que se afanan en presentar un proyecto que aúne todas las voluntades. Escolar tenía 28 años y una ganas enormes de colaborar en algo grande y aquí tenía su oportunidad, que no desaprovechó. Con la colaboración de los arquitectos Ispizua y Arístegui así como la de Félix Cañada como autor de los vitrales, se centró en una gran obra escultórica para el altar mayor en madera cuyo título fue «Muerte y resurrección», conjunción de creatividad y técnica escultórica, así como los sitiales para el presbiterio realizados en cerámica y un crucificado que se expone en la cripta de la parroquia. También se le encargó una representación de la Virgen con el Niño y la de los apóstoles con el Señor para la fachada, obras que acometió con ilusión y mucho esfuerzo pero que no obtuvieron el beneplácito de la comunidad trinitaria ni de la feligresía que se querían atener a los cánones ya establecidos del arte y no por los rompedores de Escolar, por lo que le fueron devueltos.

 

                     Cristo que estuvo un tiempo expuesto en la fachada de «El Redentor» y boceto.

Después de muchos otros trabajos realizados durante la década de los setenta del pasado siglo, como son el busto en bronce de D. Antonio de Lerchundi fundador de «Gráficas Lerchundi«, la escultura para el Tribunal Tutelar de Menores de Bizkaia u otra escultura titulada «Obrero» encargo de la empresa «Refractarios de Vizcaya«, prepara una nueva etapa de su vida con su esposa Belén y sus dos hijas, Olga y Lydia, refugiándose en un lugar recoleto y silencioso en la villa burgalesa de Belorado, de donde es natural Belén, su esposa.

Su actividad allí es frenética, nadie le molesta, trabaja incansablemente en su torre, y con su trabajo demuestra una vez más su capacidad con el diseño para crear espacios y elementos decorativos, combinados con su maestría en el arte de la escultura. No vamos a exponer aquí todas las obras realizadas durante la década de los ochenta y siguientes, inspirado, en gran manera, por las labores del campo y sus gentes, sólo destacaré una obra por la proximidad familiar que me toca, y es la escultura, en bronce, de Santa Casilda realizada por encargo del Ayuntamiento de Briviesca a los pocos meses de superar el artista dos infartos cerebrales.

Santa Casilda en bronce.

El prolífico poeta y ensayista Mario Ángel Marrodán nos dejó el siguiente comentario sobre la obra escultórica de Segundo C. Escolar:…es de elegante instinto brutal, de prodigiosa destreza, de formas claras y efectistas, de pulcra corpulencia. Escolar se revela en ella como un exquisito de la materia, conocedor de todos sus detalles, técnicas y tratamientos de las viejas prácticas olvidadas, activo en herramientas, objetos, elementos y análisis conceptual de la concepción espacial. Allí continúa su labor a sus casi ochenta años, este hombre de su tiempo y de sus circunstancias, comprometido con su entorno.

El hombre prehistórico de Atapuerca: «Familia antecessor»

Pero que no quede la impresión que sólo la pintura y la escultura ocupó su tiempo. Porque Escolar no sólo ha utilizado el lienzo y la piedra, también la madera y el metal, el barro y la cera, el alabastro, mármol o nogal, todo aquello cuya característica primordial sea la ductibilidad, la maleabilidad o la inmediatez, girando toda su obra alrededor del ser humano, hombre o mujer, casi siempre de manera individualizada. Después de observar sólo una pequeña parte de su obra, puedo llegar a la conclusión de que su dominio sobre la técnica y los materiales empleados le permiten «crear sin destruir«. El repujado, y dentro de él, la medallística es otro de los campos del arte en el que hundió sus manos utilizando la madera, el bronce, el cobre, el plomo, la plata y el oro, latón, alpaca y el zinc. De igual manera y utilizando estos mismos materiales se adentró en el mundo de la orfebrería en forma de cáliz para la Cartuja de Miraflores o los báculos para una abadesa cisterciense o el abad de Silos, lugar donde ha dejado varias muestras de su arte religioso.

Nos estamos adentrando ya en el nuevo siglo. Su actividad es frenética, está en su plenitud física y artística y continua sumergiéndose en otras técnicas del arte, algunas de ellas propias de su genética que le han dejado sus antecesores desde el medioevo y renacimiento, una saga dedicada plenamente a las Artes Plásticas. Y él no renuncia a ninguna de ellas. Si es descendiente de un maestro fundidor de campanas, él diseña campanas para el Monasterio de Silos; si un antecesor trabajó la herrería y cerrajería artística, él realiza el arca donde reposan los restos de San Sisebuto en el Monasterio de San Pedro de Cardeña; si su padre fue un reconocido artista del repujado, él se ha convertido en un verdadero maestro en esa disciplina. Si a esto le añadimos su labor pictórica, la dirección gráfica, el diseño, la arquitectura de interiores, xilografías, heliograbados, documentales, esmaltes y alguna disciplina más que de seguro se nos olvida, afirmaremos con total convicción que Segundo Escolar es un artista polifacético, más aún, un artista total.

Escultura situada en el Monasterio de Silos

En la génesis de todo ello se encuentra la pintura y su base es el dibujo. Cientos de obras, óleos, acuarelas, lápices de colores, paisajes, bodegones, mitología y sobre todos ellos, el ser humano retratado en su propio ámbito. Cuando vivió en el País Vasco, los hombres de mar y los tipos populares y ya en Burgos, el mundo rural del arado y la mies son expresiones de su personalidad en las que utiliza técnicas de los siglos XII al XV.

Su primera exposición pictórica en Bilbao fue en el año 1974 en la Sala Euskal que lo llevó a un estado emocial en que aunaba preocupación por lo que opinasen los visitantes y serenidad porque tenía el convencimiento de que lo tenía pensado muy bien antes de lanzarse al ruedo pictórico. Al año siguiente, en la exposición que realizó en la Sala Windsor ya se reflejaba claramente la influencia del carácter vasco, con temas y rincones de puertos pesqueros, paisajes de zonas rurales e imágenes vascas en las que resaltaba su manera de ver la realidad con unas formas muy personales.

Sardinera

No nos podemos olvidar de su predilección por la figura humana sobresaliendo los retratos de sus hijas y su mujer, Belén, su propio autoretrato o el del Papa Juan XXIII, en los que destaca su aspecto sereno y su fuerza interior. La mujer queda situada en primer plano y en sus dibujos y pinturas queda reflejada su labor callada y silenciosa pero fundamental, destacando sobre manera la mujer en actitud de madre, la figura de la maternidad como homenaje hacia la suya propia.

Vamos a pasar de puntillas por otras expresiones del arte llamadas «menores«, pero no por ello menos importante en las que se adentró Segundo Escolar con la misma fuerza que en el dibujo, la pintura o la escultura, para no alargar demasiado la sesión: el barro, la cerámica fue otra de las fuentes de su inspiración desde su misma niñez alimentada en el taller de sus ascendientes; el modelado, para convertir el barro en imagen; la alfarería, botijas castellanas y vasijas, todas ellas modeladas por él y pintadas con caras redondeadas en formatos circulares; la imprenta, la serigrafía y facsímiles como el Poema de Mío Cid o el logotipo por él creado para  la portada de una obra literaria dedicada a la historia del Monasterio de Silos, lugar en que la impronta de Escolar es más que visible; el repujado para llegar a la numismática y la medallística.

Pero Escolar bebió de otra fuente aunque sólo fueran unos sorbos. Para este arte no sólo se requiere un clic, hay que saber el momento, buscar la luz adecuada, el encuadre que mejor cuadra, captar la escena rural en su entorno natural hoy desaparecido y que a los que tenemos ya cierta edad y lo hemos vivido, nos hace surgir la nostalgia y lamentar su pérdida. Estamos hablando, naturalmente, de la fotografía que, sobre todo en dos momentos, fue fuente de inspiración, en Bizkaia para retratar lo que se escondía con celo porque no era agradable a la vista, y una vez en Burgos, las escenas del agro castellano, paraíso perdido a lomos de la tecnología.

Su cámara y teleobjetivo fueron captando el quehacer diario, en una muestra antológica, de aquellos hombres siempre delante o al lado del animal con el que convivían y les daba calor en las frías noches de invierno. Una panorámica del hombre, el animal y el campo que eran sus medios de subsistencia.

Antes, en su época vasca, había descubierto un lugar en el que las autoridades apartaban de la sociedad a personas como si ya no lo fueran, incómodas de ver y tener al lado. Escolar busca la realidad, no se anda con ambages y se enfrenta a aquello que nadie desea. Descubre el psiquiátrico de Bermeo, estamos hablando del año 1975, donde una serie de personas, que tenían nombre y apellidos, que pertenecen a una familia y al género humano, viven separadas, distanciadas, a solas consigo mismas y con otras en su misma situación. Y él las busca, las estima, las mima con su cámara, recrea sus momentos más íntimos sin molestarles, sólo acariciándales con el obturador de su máquina de retratar dejando patente en sus negativos, en medio de la soledad, el calor humano y la amistad.

Una muestra de la exposición de fotografías realizadas en el Psiquiátrico de Bermeo 

En sus fotos dejó una impronta del patetismo que reflejan, impresionantes, te dejan conmocionado por su verismo, porque te remueven las entrañas y sirven para acercarnos un poco, al menos, a la realidad de seres humanos anulados como tal.

Dejamos aquí al Escolar artista, el que ha dedicado toda una vida a expresarse con su arte, en todas las artes conocidas. Hay, ya entrando en la ancianidad, con sus fuerzas un tanto disminuidas a pesar de continuar trabajando, está en esa situación de querer desprenderse de todo aquello que ha ido llenando su casa y su vida de energía e introspección. Busca desesperadamente personas que aprecien su arte, la cuestión crematística ya no es interesante para él. Sólo quiere que sus obras continúen exponiéndose en algún lugar en el que sean respetadas y, quizá, admiradas porque su espíritu, su fuerza y grandeza, seguirá viviendo en ellas.

 

 

 

 

Javi

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Sobre mí

«El que haya elegido Getxo para vivir, siempre tendrá la sensación de haber elegido bien».

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